LA MALVINIZACIÓN ES INEVITABLE
Escrito por: Ariel Fernández y Carolina Falco
Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur , la causa que une al pueblo argentino en nombre de la defensa de la soberanía.
Hoy, en el Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas, honramos a aquellos y aquellas que lucharon en 1982 y reafirmamos un reclamo que trasciende gobiernos, ideologías y generaciones. La causa Malvinas no es solo una cuestión territorial, sino un símbolo de unidad nacional, resistencia y proyecto de país. Es la bandera que el pueblo argentino nunca bajó, incluso cuando algunos gobiernos flaquearon en su defensa.
La política exterior Argentina: entre avances y retrocesos
La envergadura de la Causa Malvinas es tal que ha signado la política exterior argentina a lo largo de los años, erigiéndose como uno de los preceptos fundamentales de nuestra Constitución Nacional. Sin embargo, cada gobierno tuvo su enfoque en el reclamo por las Islas Malvinas, reflejando distintas visiones de soberanía e inserción internacional:
Raúl Alfonsín (1983–1989)
Alfonsín priorizó la vía pacífica en la ONU, buscando reactivar las negociaciones y abrir al diálogo con Europa en general y el Reino Unido en particular, bajo el marco de las resoluciones internacionales. Su gobierno logró que la Asamblea General de la ONU aprobara la Resolución 40/21 (1985), que instaba a ambos países a resolver la disputa de manera diplomática. Sin embargo, el Reino Unido se negó a dialogar, consolidando su posición intransigente.
Carlos Menem (1989–1999)
Menem implementó una política de acercamiento con los isleños (kelpers) y el Reino Unido, bajo la idea de "seducción", de inculque del sentimiento nacional argentino, y de cooperación en áreas como pesca y transporte aéreo. Enmarcado en la fórmula del paraguas de soberanía, la política exterior al mando de Carlos Menem priorizaba el comercio internacional por sobre el reclamo territorial.
A estos fines, firmó los Acuerdos de Madrid (1990), que reactivaron las relaciones bilaterales pero que, finalmente, postergaron el reclamo de soberanía. Su estrategia, basada en el "realismo periférico" de Carlos Escudé, buscaba integrar a Argentina al mundo sin confrontar con las potencias. El resultado fue un estancamiento del reclamo histórico.
Los gobiernos que se sucedieron, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde respectivamente, pusieron el acento en que las Islas se recuperarían si solo si se lograba un esfuerzo coordinado entre organismos regionales y multilaterales.
Néstor y Cristina Kirchner (2003–2015)
Los gobiernos kirchneristas rompieron con el enfoque conciliador y reposicionaron a Malvinas como prioridad nacional. En este sentido, enfocaron sus esfuerzos en establecer a la Argentina como un país que recurre a la diplomacia multilateral, denunciaron la explotación ilegal de recursos (pesca e hidrocarburos) por parte del Reino Unido y lograron el apoyo de América Latina. En 2009, Argentina presentó ante la ONU el reclamo por la plataforma continental, ampliando su soberanía marítima. Cristina Kirchner, además, impulsó sanciones regionales contra buques con bandera de Malvinas en puertos del MERCOSUR.
Mauricio Macri (2015–2019):
Macri rebajó el tono del reclamo, evitando confrontar con el Reino Unido. Para ello, retoma la fórmula del paraguas de soberanía implementado por Menem bajo la firma del acuerdo Foradori-Duncan. Su gobierno eliminó restricciones a vuelos desde Chile a las islas y frenó las denuncias por explotación de recursos. Esta política de "enfriamiento" generó críticas, ya que muchos lo vieron como un retroceso en la defensa de la soberanía.
Alberto Fernández (2019–2023):
Fernández retomó la postura activa, denunciando en foros internacionales la militarización británica del Atlántico Sur y dejando sin efecto el acuerdo firmado por Macri En 2022, Argentina reafirmó su reclamo ante la ONU y logró que la CELAC y la UNASUR respaldaran su posición.
Javier Milei (2023–actualidad)
Milei REintrodujo el discurso menemista: hablando de "autodeterminación" para los isleños. El Presidente esta mañana dijo que primero hay que ordenar el pais y luego querer reclamar la soberania que nos corresponde. Al Presidente le decimos, más que nunca, VOLVEREMOS. Malvinas primero.
El pueblo, guardián de la soberanía: Malvinas nos une
Más allá de los vaivenes políticos, el pueblo argentino nunca abandonó la causa Malvinas. Cuando los gobiernos debilitaron el reclamo, la sociedad lo sostuvo con mayor fuerza. Las marchas del 2 de abril, los actos en escuelas, en los barrios y el rechazo a cualquier cesión de soberanía son prueba de ello.
Malvinas nos une como nación porque representa: soberanía territorial, soberanía económica y soberanía política.
Hoy, en un contexto donde el oficialismo parece ceder ante presiones externas, los argentinos tenemos el deber de mantener viva esta lucha.
Malvinas y el modelo de país que queremos
El reclamo por Malvinas debe ser parte de un proyecto nacional que piense en crecer, cuidar sus mares y desarrollar sus industrias. No podemos permitir que empresas británicas exploten nuestros recursos mientras Argentina sigue dependiendo de importaciones.
Un país soberano es aquel que protege su mar, combate la pesca ilegal y desarrolla su flota pesquera. Es aquel que explota sus recursos con ciencia y tecnología, invierte en investigación antártica y marina. Es aquel que integra el territorio, que conecta a la Patagonia, a las Islas Malvinas y al resto del país con políticas de desarrollo. Malvinas es, sobre todo, la clara muestra de que somos un país bicontinental.
Malvinas no es solo un reclamo del pasado, sino una bandera de futuro.
Hoy, recordamos a los caídos y veteranos con el compromiso de no bajar los brazos. Malvinas es patria, dignidad y proyecto de país. Mientras haya un argentino que no olvide, la llama de la soberanía seguirá encendida.
¡Malvinas Argentinas, hoy y siempre!






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