HARTAS #1

¿PARA QUÉ CARAJO SIRVE EL FEMINISMO?
 



Escrito por: Donna Fardutto

Hartas de tener que explicar siempre lo mismo.
Hartas de exigirle al resto lo que es nuestro.
Hartas de siempre escuchar peros.
Hartas de que nos ignoren.
Hartas de que no nos escuchen.
Simplemente HARTAS.

Hartas proviene del verbo Hartar. Puede significar fastidio, cansancio, molestia y/o
desencantado con algo
(1). Y es justamente la mejor palabra que encontramos para escupir lo
que nos pasa.

Desde los inicios de la humanidad, la mujer siempre ocupó un rol fundamental en la vida
social aunque para muchos ese lugar se encuentra atado a las riendas de la sumisión, donde
solo se debe agachar la cabeza y seguir. Pero al momento en que surgió un movimiento
social, político, cultural y económico llamado “feminismo”, los hilos de una sociedad
estrictamente patriarcal comenzaron a tensarse, y así, lentamente, se comenzó a construir una sociedad igualitaria.

Dentro de la teoría política, existen diferentes corrientes de pensamiento sobre cómo el
feminismo puede ser mucho más que un simple movimiento, sentando sus bases en conceptos tales como el patriarcado, la igualdad de derechos, el sexo y el género.

Comencemos por el primero. Según Gerda Lerner
(2), nos dice que el patriarcado es la
institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres dentro de la familia y la
extensión de esta supremacía al resto de la sociedad, no es un hecho «natural» o biológico,
sino el resultado de un proceso histórico que tardó cerca de 2.500 años en completarse.
(3)
 
Esta observación se encuentra estipulada en su libro “La creación del Patriarcado” (1986),
donde investiga los orígenes de este sistema que data desde la Mesopotamia.
 
 
1 Real Academia Española.
3 Lerner, G. “La creación del patriarcado”. Editorial Crítica, 1990.
2 Gerda Lerner fue una historiadora y escritora nacida en Viena, Austria. Entre sus obras más importantes se encuentran “La creación del Patriarcado” (1986) y “La creación de la conciencia feminista” (1993).

Por otro lado, la socióloga Ana D. Cagigas Arazzu en su ensayo “El Patriarcado, como
origen de la violencia doméstica” (2000), nos cuenta que “[...] fue la primera estructura de
dominación y subordinación de la Historia y aún hoy sigue siendo un sistema básico de
dominación, el más poderoso y duradero de desigualdad y el que menos se percibe como
tal”
(4).
Este sistema aún sigue perforando nuestra vida cotidiana, e inclusive se puede encontrar en
cualquier ámbito desde la brecha salarial, pasando por la violencia y la falta de representación en espacios institucionales.

En segunda instancia, tanto el sexo y el género son dos conceptos que aun se siguen
debatiendo, sobre todo porque hay autoras que canalizan su significado en base a una
construcción social y cultural. Tal como es el caso de Judith Butler
(5), donde en “El género en disputa”(6) analiza diferentes posturas y debates para construir su propia teoría. La autora
argumenta que el “sexo” es algo meramente natural, y que se fue moldeando dentro del
binarismo del género. Además, Butler decidió darle otra vuelta al estudio en este campo e
introdujo la teoría queer; el género como algo performativo, es decir, una acción que se
amolda a normas socialmente preestablecidas. En este sentido, como dijo Leticia Sabsay
(7);
“En la performatividad del género, el sujeto no es el dueño de su género, y no realiza
simplemente la ‘performance’ que más le satisface, sino que se ve obligado a ‘actuar’ el
género en función de una normativa genérica que promueve y legitima o sanciona y excluye.

En esta tensión, la actuación del género que una deviene es el efecto de una negociación con
esta normativa”
(8).

En fin, podemos decir millones de cosas sobre el feminismo y sus múltiples estructuras y
detalles. Nunca hay que dejar de lado la idea que es un movimiento con bases históricas y
políticas que día a día se van edificando, con aciertos y errores, con acuerdos y desacuerdos,
pero siempre con lucha social y frente en alto. Simone de Beauvoir dijo; “El feminismo es
una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”, pero en estos tiempos con el

4 Arriazu, A. D. C. (2000). El patriarcado, como origen de la violencia doméstica. Monte Buciero, (5), 307-318.
5 Judith Butler es una filósofa y activista feminista nacida en Ohio, Estados Unidos. Su pensamiento ha influido en diversos debates sobre diversidad sexual y derechos humanos.
6 Butler, J. (2007). El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad. Ediciones Paidós Ibérica
7 Leticia Sabsay es Socióloga y Doctora en Estudios de Género por la Universidad de Valencia.
8 Secretaría de Cultura. (2020). Judith Butler, 30 años de “El género en disputa”.
https://www.cultura.gob.ar/judith-butler-30-anos-de-el-genero-en-disputa-9142/
 
 
avance de múltiples discursos de odio frente a nuestro colectivo y otras minorías, podríamos
sumarle la palabra “resistir”.
 
El feminismo construye y enseña algo nuevo cada día. Son lxs militantes quienes le ponen el cuerpo y le dan su propia impronta para que su mensaje resuene en todas partes del mundo.

En un contexto como el actual, donde parece que los desafíos que supimos enfrentar en cada
marcha, desde Tierra del Fuego hasta La Quiaca, en la defensa de cada derecho conquistado,
vuelven a resurgir, es importante entender al feminismo como un movimiento que sabe dar
batallas sin dar un paso atrás.

Faltan 16 días para el 8 de Marzo. En cada plaza, en cada barrio, en la calle, hay que ser
miles, millones. Hay que estar donde tenemos que estar, porque si no lo hacemos nosotrxs,
nadie lo hará.

Entonces preguntémonos; ¿Para qué carajo sirve el feminismo? ¿Qué rol ocupa el feminismo en la agenda nacional? ¿Qué estrategias podrían ser efectivas para contrarrestar el crecimiento de movimientos políticos conservadores y sus propuestas?

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