UN AÑO DE MILEI EN EL PODER
Un año de Milei en el poder: reformas, confrontación y un gobierno que no dejó de sorprender.
quedó vieja la foto, ¿o no?
El 2024, sin lugar a dudas, será recordado como uno de los años más convulsionados en la historia reciente de la política argentina. El primer año de Javier Milei al frente del Ejecutivo Nacional se caracterizó por un ritmo frenético, medidas controversiales y una capacidad de marcar agenda que dejó poco espacio para el aburrimiento. En una época de adicción a los estímulos inmediatos, su gobierno logró mantener a la sociedad en un estado constante de debate y tensión.
Desde la firma de un decreto histórico que marcó las bases de su proyecto económico, hasta conflictos abiertos con figuras públicas y movimientos sociales, el gobierno libertario de Milei ha sido tanto un laboratorio político como una arena de confrontaciones constantes.
En este repaso vamos a transitar ese recorrido exhaustivo por los principales momentos de su primer año, las medidas implementadas, las crisis enfrentadas y el impacto de su estilo disruptivo en el escenario político nacional e internacional.
DNU 70/2023
El 23 de diciembre de 2023, Milei firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, titulado “Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina”. Este mega decreto, con 363 artículos —una anomalía jurídica en comparación con el promedio de entre 5 y 20 artículos por decreto—, buscaba sentar las bases del modelo económico que Milei prometió durante su campaña. Contenía medidas que iban desde la desregulación de mercados hasta restricciones a los derechos sindicales. Aunque su entrada en vigor el 8 de enero marcó un antes y un después en el enfoque económico del país, su implementación estuvo lejos de ser lineal.
La oposición, desde los sectores más moderados hasta los más combativos, judicializó varios puntos del decreto, logrando frenar algunas de las disposiciones más polémicas, como las que limitaban el derecho a la protesta y al reclamo sindical. Sin embargo, muchas de sus medidas económicas clave lograron avanzar, consolidando un modelo de ajuste que impactó especialmente a los trabajadores y los sectores más vulnerables de la sociedad.
En perspectiva histórica, el DNU 70/2023 puso a prueba la gobernabilidad y la capacidad de Milei para imponer su visión en un contexto de fuerte resistencia política y social. Los datos del Boletín Oficial lo confirman: en su primer año, Milei firmó 1.067 decretos, una cifra cercana a la de Alberto Fernández en el contexto extraordinario de la pandemia en 2020, y significativamente superior a la de Mauricio Macri en 2016 o Cristina Fernández de Kirchner en 2015.
Datos (fuente Boletín Oficial):
Cristina Fernandez de Kirchner: 215 decretos en 2015 (último año de gobierno)
Mauricio Macri: 1336 decretos en 2016 (primer año de gobierno)
Alberto Fernández: 1069 decretos en 2020 (primer año de gobierno pandemia incluida)
Javier Milei: 1067 decretos en 2024 (primer año de gobierno, SIN PANDEMIA)
Nadie necesariamente señalará a los DNU como una herramienta completamente autárquica utilizada por el presidente, ya que están contemplados en la Constitución como un mecanismo válido en situaciones excepcionales.
Sin embargo, lo que sí se puede cuestionar y analizar es la verdadera magnitud de la "necesidad" y la "urgencia" que justificaron la emisión de un decreto en particular. Este análisis no solo implica evaluar el contexto político y económico del momento, sino también reflexionar sobre si existían otras alternativas institucionales, como la convocatoria al Congreso, que podrían haber abordado el tema con mayor legitimidad democrática.
En última instancia, el uso de los DNU puede interpretarse como un termómetro del equilibrio entre la autoridad ejecutiva y la deliberación parlamentaria, lo que invita a preguntarse si se respetaron los límites y principios republicanos en su emisión.
Hace pocos días, el presidente Javier Milei presentó el llamado “Decálogo Mileista”, una lista de diez principios que buscan establecer una guía libertaria para su visión de cómo debería ejercerse la política en la República Argentina. Este decálogo, que Milei promueve como una especie de manifiesto ideológico, plantea un enfoque absolutista y radical, reflejando su intención de transformar el país bajo los lineamientos de su filosofía política.
Decálogo de acción Mileista
A partir de esta propuesta, aunque desde una perspectiva analítica y crítica, propongo un “decálogo de medidas” que resume las principales acciones y decisiones que han marcado el primer año de su gestión. Este decálogo no busca emular el carácter doctrinario del original, sino más bien ofrecer una síntesis de las políticas implementadas y su impacto en los distintos ámbitos de la vida nacional.
Decálogo de medidas:
Implementación del DNU 70/2023:
El DNU 70/2023, con sus 363 artículos, fue una declaración de intenciones. Incluyó desde la liberalización de mercados hasta la eliminación progresiva de subsidios a servicios públicos y un profundo recorte en el gasto público. Entre sus puntos más destacados estuvieron:
Eliminación de subsidios a la energía y transporte, que provocó un aumento inmediato de las tarifas en más del 300%. Esto desató protestas masivas en todo el país.
Privatización de empresas estatales como Aerolíneas Argentinas y YPF, aunque estas medidas enfrentaron barreras legales que las dilataron y aún no pudieron ser rematadas.
Reforma laboral regresiva, que principalmente debilitó los derechos sindicales y facilitó despidos sin indemnización.
Protocolo antipiquetes:
Uno de los primeros decretos de Milei buscó limitar las protestas sociales, estableciendo multas y penas de cárcel para quienes interrumpieran el tránsito sin autorización previa.
Este protocolo fue aplicado con dureza en ciudades clave como Buenos Aires, Rosario y Córdoba, donde la policía desalojó manifestaciones con el uso de la fuerza. Sin embargo, no logró su objetivo de disuadir las movilizaciones, especialmente las organizadas por la CGT y movimientos estudiantiles.
Conflicto con Lali Espósito y la cultura de la confrontació:
El enfrentamiento público con Lali Espósito, tras un comentario crítico de la cantante, ilustró la disposición del presidente a entrar en batallas culturales que dividieron a la sociedad. Milei usó sus redes sociales para cuestionar a la artista, lo que desató una guerra de memes, boicots y debates sobre la libertad de expresión.
Este episodio no solo expuso el enfoque del gobierno en “enemigos simbólicos” sino que también demostró cómo estas confrontaciones podían distraer de temas más urgentes, como la caída de la producción y la pobreza.
El Pacto de Mayo: construyendo poder con los Gobernadores
En un intento por consolidar su autoridad en un contexto de fuerte oposición legislativa, Milei convocó a un acuerdo con los gobernadores en marzo, en su primera apertura de sesiones ordinarias. El llamado "Pacto de Mayo" buscó redistribuir fondos federales a cambio de apoyo político.
Esto permitió que la administración nacional avanzara con su proyecto de Ley Bases, pero también consolidó grietas entre las provincias y la Nación, dificultando la gobernabilidad en el mediano plazo.
La marcha universitaria del 23 de Abril:
Las políticas de ajuste alcanzaron a las universidades públicas, con un recorte presupuestario de más del 200%. En respuesta, millones de estudiantes, docentes y trabajadores universitarios marcharon en todo el país. La movilización fue absolutamente masiva en cada rincón del país.
Aunque el gobierno no cedió en sus recortes, el movimiento universitario logró instalar el tema en la agenda pública, lo que se tradujo en un mínimo aumento presupuestario tanto para la UBA como las universidades nacionales. Un aumento que no permitió que los trabajadores universitarios dejaran de percibir sueldos por debajo de la línea de la pobreza. Las internas del peronismo, la intransigencia moralista de la izquierda y los ojos ciegos de los correligionarios radicales fueron el cóctel perfecto para que la suba del presupuesto universitario no fuera aprobada y la lucha estudiantil se fuera esfumando.
Ley Bases en dos tramos: la controversia y el éxito
Primer intento (febrero):
El debut legislativo de la Ley Bases fue un desastre político para el oficialismo. A pesar de contar con una mayoría ajustada en la Cámara de Diputados, el proyecto fracasó luego de semanas de un intenso debate parlamentario. Las sesiones dejaron al descubierto fracturas dentro del espacio de La Libertad Avanza y tensiones con aliados clave. En su primer intento, Milei enfrentó un desafío doble: una oposición fortalecida, unida en la denuncia de lo que llamaron un "cheque en blanco" al Ejecutivo, y un descontento interno que dificultó alinear voluntades dentro de su propia coalición. Este fracaso debilitó temporalmente la posición del gobierno y dio impulso a las críticas de quienes veían el proyecto como una amenaza al contrato social establecido.
Aprobación final (junio):
Todo cambió con el llamado Pacto de Mayo, un acuerdo político negociado en medio de una crisis de gobernabilidad. Milei logró unificar su espacio y atraer a legisladores de bloques opositores moderados con concesiones estratégicas que suavizaron algunos puntos de la ley. Este pacto no solo facilitó la aprobación de la Ley Bases en junio, sino que también permitió al gobierno presentarla como un triunfo político. La versión final de la norma otorgó amplias facultades al Ejecutivo para avanzar en la privatización de servicios públicos esenciales, racionalizar la estructura administrativa estatal y reducir la carga tributaria, medidas que Milei presentó como esenciales para liberar el potencial productivo del país.
La Ley Bases no solo marcó un hito en el primer año de gobierno de Milei, sino que también delineó el eje de los debates políticos de su mandato. Aunque su implementación aún enfrenta desafíos, la ley se consolidó como un símbolo de la polarización entre quienes defienden un Estado mínimo y quienes abogan por un enfoque más redistributivo y regulador. Su éxito o fracaso en los próximos años definirá, en gran medida, el legado político y económico del gobierno de Javier Milei.
Política exterior errática y provocadora:
Desde su llegada al poder, Javier Milei ha adoptado una política exterior marcada por su ideología liberal y su enfoque confrontativo. En un contexto global cada vez más multipolar, su alineamiento con Estados Unidos e Israel ha sido claro, mientras que sus críticas a potencias emergentes como China y países de la región, como Brasil, han generado controversia.
Uno de los puntos más polémicos de la gestión de Milei en política exterior fue la proto-ruptura con China. A pesar de que la relación con el gigante asiático había sido clave para Argentina, especialmente en términos de inversiones en infraestructura y acuerdos comerciales, el nuevo Presidente decidió cancelar varios acuerdos de inversión que se habían negociado con el país asiático. Esta decisión incluyó el rechazo al financiamiento del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), lo que tuvo un impacto directo sobre proyectos estratégicos para Argentina, como el desarrollo del tren a Vaca Muerta, que estaba destinado a mejorar la conectividad y la exportación de recursos energéticos.
Remarco lo de “política errática” al enterarnos que una vez que se necesitó aprobar la renovación del SWAP, que garantizaba una robustez necesaria en las reservas del banco central, toda esta idea prooccidental y anti china, se fué diluyendo poco a poco hasta que el Presidente elogió en una entrevista televisiva al primer mandatario Chino Xi Jinping.
Declaraciones erráticas y desprolijidad disfrazadas de pragmatismo realista.
Conflictos internos: Victoria Villarruel
La relación entre Milei y Villarruel durante este primer año de gobierno ha dejado varias preguntas sin respuesta. A juzgar por sus actitudes y declaraciones, la situación parece, en muchos aspectos, casi trivial: ¿celos?, ¿envidia?, ¿un proyecto político propio de Villarruel? El presidente ha sido claro en señalar que su compañera de fórmula y ex tándem mediático no participa en la toma de decisiones de políticas claves. Sin embargo, la vicepresidente ha tenido varios momentos destacados en los cuales se ha mostrado como una figura activa, buscando siempre resaltar su presencia en la escena política.
Un claro ejemplo de esto ocurrió cuando Villarruel tuvo que desempatar la votación de la Ley Bases en el Senado, un momento que marcó su reaparición en el centro de la escena política. Tras meses de estar relativamente al margen, aprovechó la ocasión para dar un discurso que no solo la reposicionó, sino que le permitió recuperar un perfil alto. Esto desató especulaciones sobre su futuro en la política: ¿seguirá como vicepresidenta de Milei en 2025, o se retirará para crear su propio espacio político y quizás buscar una banca en la Cámara de Diputados en 2025 o 2027? Las conjeturas son muchas, pero lo cierto es que Villarruel se encuentra en una encrucijada decisiva para su futuro político.
El Presidente itinerante y la desconexión local:
Milei realizó más de 15 viajes internacionales, colocando la agenda exterior como una de sus principales prioridades. Sus visitas a países como Estados Unidos e Israel fueron interpretadas como un esfuerzo por fortalecer su imagen global y, al mismo tiempo, atraer inversiones extranjeras (spoiler, no trajo inversiones).
Su ausencia en provincias afectadas por incendios, como Córdoba, y otras crisis sociales suscitó duras críticas, especialmente desde la oposición y los medios de comunicación. Su foco estaba más en la política internacional que en las urgentes problemáticas internas que atravesaban diversas regiones del país.
10. El asado más "barato" de la historia:
En agosto, Milei organizó un asado con sus legisladores oficialistas, y algunos aliados, tras el rechazo en el Congreso a un aumento para los jubilados más pobres. Este evento, ampliamente difundido en redes sociales, fue criticado por la oposición como un ejemplo no solo de la desconexión del oficialismo con las necesidades de la población, sino también como un gesto de que “tenía los votos” para bancarse un juicio político que buscara una hipotética destitución.
Bonus track
Estas son algunas variables clave, que quedaron sin mencionar, que marcaron el ritmo y las tensiones del primer año de gobierno de Javier Milei.
En primer lugar, la devaluación del 100% apenas asumió el gobierno generó un impacto inmediato y devastador en la economía doméstica, profundizando la caída del poder adquisitivo tanto de los trabajadores formales como informales. La aprobación y lanzamiento del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) buscó atraer capital extranjero (IED), pero fue recibido con críticas por su falta de impacto tangible en la economía real y por privilegiar a los grandes jugadores económicos en detrimento de las pequeñas y medianas empresas.
Otro factor crucial fue el hiper aumento en los precios de las prepagas, que asfixió a miles de familias que ya venían lidiando con precios altos en relación a sus salarios. A esto se sumó la caída de más del 30% en la producción, que afectó tanto a las grandes industrias como a los pequeños emprendimientos, generando un panorama de incertidumbre en el mercado laboral.
Por otro lado, Milei no perdió la oportunidad de mostrarse como un actor relevante en el escenario internacional, intentando consolidar su imagen de líder mundial en ciertos foros, aunque esto fue percibido como una actitud desmedida, especialmente, en contraste con las necesidades urgentes del país.
Finalmente, el aumento de las tarifas del transporte público añadió más presión a los bolsillos de los argentinos, convirtiéndose en un símbolo de las dificultades cotidianas que marcaron este año de ajuste y reformas. Estas variables, aunque ausentes del decálogo oficial, delinean un panorama complejo y desafiante que seguirá definiendo la gestión de Milei en los meses venideros.
Avances políticos, fracasos y victorias legislativas, tensiones internas y un impacto profundo en el tejido social-productivo del país. El futuro del gobierno dependerá de dos variables: su capacidad para equilibrar la retórica disruptiva y violenta, con resultados concretos que respondan a las demandas de la sociedad.
Sin rodeos, no hace falta ser un erudito para darse cuenta de que gran parte del contrato electoral de Milei previo a las elecciones no fue cumplido.
La “casta” se ha fortalecido aún más. El gobierno de Milei está plagado de funcionarios con más de 30 años en la función pública, mientras que aquellos sin experiencia en el sector fueron rápidamente señalados y acusados de ser amigos de lo ajeno. Se denunciaron casos de coimas, sobornos y cargos a cambio de votos en el Congreso.
Milei prometió terminar con los “ñoquis kirchneristas” que, según él, estaban destruyendo a la República. Como parte de esta promesa de campaña, despidió a más de 50.000 empleados estatales que cumplían funciones en sus puestos de trabajo, y a cambio, contrató a casi 35.000 nuevos empleados, tanto jóvenes como no tan jóvenes, liderados por Santiago Caputo, Karina Milei y el “Gordo Dan”. Saco a los tuyos, pongo a los míos. De manual.
Con las elecciones legislativas de medio término a la vuelta de la esquina, ya podemos observar que la agenda judicial, legislativa y presidencial parece girar en torno a ellas. Algunas de las principales propuestas serán la Ley de “Ficha limpia”, la “privatización de las elecciones y el fin de la financiación estatal para partidos políticos” y la “implementación del sistema de boleta única”. Estas parecen ser las prioridades del gobierno para los primeros meses de 2025.
Nos espera un diciembre largo, y parece que enero será aún más largo. No es novedad que los gobiernos aprovechen el mes de enero para implementar medidas duras durante el receso escolar y de vacaciones. Sin embargo, este año, muchos más argentinos no se irán de vacaciones que aquellos que lo harán. Habrá que ver cómo influye esto en las decisiones políticas del gobierno en diciembre y enero.
Este año será uno que recordaremos por siempre. Un gobierno con falta de funcionarios, con acefalías en múltiples dependencias estatales, con solo 40 diputados y 7 senadores, sin gobernadores ni intendentes, marcado por protestas sociales, ajustes y desregulaciones de gran magnitud, una devaluación del 100% en el primer mes de gobierno, derrotas legislativas importantes y fracasos en política exterior. A pesar de todo esto, logró resistir 365 días y se posiciona como la primera fuerza para las elecciones legislativas de medio término del próximo año. Tomen nota: el ejercicio del poder, a costa de los trabajadores y los más humildes, en su máxima expresión.
Autor: Ariel Fernández
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